top of page

Adiós Nonino

Updated: Oct 23, 2024

Decía el viejo Vinicius de Moraes que Astor Piazzola representa lo mejor de la música latinoamericana del siglo, al lado de Tom Jobim. Cada quien tiene sus gustos y si es del caso, sus listas, y todas merecen respeto, especialmente si vienen de Vinicius de Moraes. Sin embargo, en vez de discutir sobre quienes son los más grandes, prefiero disfrutar de la obra de ambos, y de la de todos los demás, seguro de que son sus creaciones sus mejores argumentos.

Como hoy estoy escuchando tangos, traigo uno de los más conocidos de Piazzola: Adiós Nonino, que ocupa un lugar especial en mí. Su ritmo sincopado que cambia y vuelve a cambiar, así como sus interesantes armonías lo hacen maravilloso. Sin embargo, es la combinación de emociones básicas en su melodía lo que hace que Adiós Nonino sea grande, o para decirlo más propiamente, macanudo: La rabia, la impotencia, la tristeza y la ternura se combinan en esa melodía como en un conjuro cuyo resultado es aun más intenso, complejo, humano y en cierto sentido, más sublime: La nostalgia.

Contaba Piazzola que lo escribió cuando en medio de una gira internacional le dieron la inesperada noticia de la muerte de su padre en el remoto Mar del Plata, y él, lleno de tristeza por no haberse podido despedir, volcó en esa melodía lo que estaba sintiendo. De hecho, años atrás había comenzado a componer una pieza para Nonino (así le llamaban sus nietos al padre de Astor Piazzola), y fue la sorpresiva noticia de su muerte la que lo llevo a repensar y completar la obra, agregándole la sección lenta que tanto me gusta.

El tango es buen amigo de sus amigos y un desalmado enemigo de quienes no lo aprecian. Para estos últimos escuchar tangos es una especie de sofisticada forma de tortura. Aun si usted es una de esas personas con aversión al tango, lo invito a escuchar y a ver esta versión de André Rieu con el bandoneonista Carlos Buono y la Orquesta Johann Strauss. Es un poco azucarada, pero muy, muy linda, especialmente por el dialogo entre el bandoneón y el violín y la camaradería entre sus dos intérpretes. Vale la pena:


Para terminar, y por si acaso quedaste con ganas de ver a Piazzola en acción, puedes echarle un vistazo aquí, tocando la misma pieza, ahora con la Orquesta de la Radio de Colonia. ¡Que versatilidad de ese pibe!

 
 
 

Comments


Contact

Thanks for submitting!

© 2019 Carlos Echeverri

bottom of page