En la estación, esperando mi tren
- carlos21490
- Oct 11, 2012
- 2 min read
Updated: Nov 15, 2024

Los veo y me veo en ellos. Caminan a mi lado, frente a mí, me pasan y los paso, generalmente callados, ensimismados. Veo al que se baja del carro, presuroso, apenas con tiempo de despedirse de su pareja, para correr a la plataforma del tren que ya se acerca… y se devuelve, a la carrera, apenas unos pasos después para recoger algo que se le quedó. ¡Cuántas veces he sido yo ese!
Veo a otro que carga consigo media oficina, todos los días, porque podría necesitarla en cualquier momento. Maletín, mochila y una bolsa cuelgan de su cuerpo; lleva consigo un un computador portátil, por lo menos un celular, una tableta, audífonos, un escáner/impresora portátil, y Dios sabe cuantos más dispositivos electrónicos: una torpe versión de los ciborgs que las películas de ciencia-ficción predicen para dentro de unas décadas. También me veo en ellos.
Un poco más allá está el amante de la lectura. Todos los días lo veo embebido en sus libros, ajeno a todo lo que le rodea mientras escribe sus notas en las áreas vacías de las páginas que lee. Cada día lo veo avanzando en su lectura hasta terminar uno, dos tres libros en solo una semana. A veces he sido ese.
Está también el perdido que no sabe dónde ni cuándo pasará su tren, ni dónde comprar el tiquete, ni cuánto cuesta, ni cuánto dura el viaje. Busca respuestas por si mismo mirando para todos lados y quizás, si no las encuentra, me pregunte a mí, o a alguien más, dónde, cuándo, cuánto, cómo… solo raras veces pregunta porqué (hago esto), o quién (soy/eres). Ese también he sido yo, muchas, demasiadas veces… ¡Una lástima!
También me veo en aquel que, al contrario del anterior, no le importan las preguntas y las repuestas: simplemente está. A veces (muchas menos de las que quisiera), he sido ese.
Veo al que hace el milagro de parapetarse detrás de sus audífonos, creando un muro invisible de sonido que lo separe de todo menos de su música, y camina, o mejor, levita hacia andén de su tren. Alguna vez también yo he levitado así.
Finalmente, también veo, y también he sido el que los mira a todos. El que salió a la carrera esta mañana dejando tras de si la casa medio arreglada y su relación de pareja mal atendida; el que descubrió que el tren de hoy cambió de itinerario y tuvo que averiguar dónde, cuándo y cómo tomar el próximo; El que se puso los audífonos para asilarse de todo y pensar en algo que leyó esta mañana sobre la percepción de la realidad (o mejor, ¿percepción y realidad? ¿percepción o realidad?). El que encendió su portátil y comenzó a escribir en su blog “Los veo y me veo en ellos…” mientras que otro lo miraba, pensativo, desde lejos.



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