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Irene

Updated: Nov 18, 2024

Ha sido una noche larga… y todavía faltan dos horas para que amanezca. Afortunadamente no tenemos nada que lamentar, pues más allá de la tormenta (que por cierto, por alguna razón me recordó más de una noche en el Caquetá, en el muy remoto 1983), y de un par de sustos por alertas de tornados que la red de emergencia informó convenientemente por televisión, el huracán Irene ha sido hasta ahora benigno, y la noche ha transcurrido sin mayores novedades. Hasta ha habido tiempo para echar un par de pestañeadas, con un ojo abierto, pendientes de cualquier novedad. ¡Es tal nuestra suerte, que ni siquiera ha fallado la electricidad!


Entretanto, se habla de diez muertos relacionados con Irene en otros lugares, más de un millón de personas evacuadas, y de millones de dólares en pérdidas. Así las cosas, no queda mucho más que ser agradecido, y aprender de la experiencia. He aquí dos o tres ideas que han rondado mi cabeza esta noche:

Daniel buscando agua en Target, en preparación para el Huracán Irene

1. Esta vez hubo oportunidad para planificar, prevenir, y actuar. Las tecnologías ayudan muchísimo en este sentido, pues se accede a la información por televisión, radio, por teléfono, e internet. Sin embargo, que tanto aprovechamos esas oportunidades, es otra cosa. Nosotros, por ejemplo, apenas comenzamos a ocuparnos del huracán hace dos días. Debimos hacerlo mucho antes, para evitar las dificultades de abastecimiento. Tomé la foto de la derecha cuando fuimos buscar agua a los diferentes supermercados… ¡sin mucha suerte, como puede verse!

2. Prepararse incluye suministros, medios de comunicación, y planificación. A pesar de la foto de arriba, eventualmente encontramos agua y comida, compramos pilas, llenamos los tanques de gasolina… y eso está bien, pero no es suficiente. En nuestro caso, no planificamos, por ejemplo, la posibilidad y manejo de tornados, y nos encontramos a las 2:18 AM y de nuevo a las 3 y media preguntándonos donde hay refugios para tornados cerca de la casa. Con todo y electricidad, internet, televisión y radio, no pudimos dar con un refugio suficientemente cerca para ser de utilidad. ¿qué tal sin electricidad, o internet, o señal de teléfono?

Acabamos preparando un refugio en el sitio que consideramos más seguro en el apartamento: un closet en la alcoba principal, donde siguiendo las instrucciones del sitio web del Servicio Nacional del Clima (National Weather Service), acomodamos lo necesario (aunque a duras penas si cabíamos Daniel, Vicky y yo), y nos preparamos para una escena digna de Twister que no paraba de pasar por mi mente.

¿Recuerdan Twister? Yo recuerdo haberla visto la primera vez en el apartamento de María Cecilia, en una reunión familiar para celebrar la Novena de Navidad:



trailer de Twister (1996), película de Warner Brothers protagonizada por Helen Hunt

Afortunadamente, nuestra versión resulto ser mucho menos espectacular, y también menos glamorosa. En las siguientes fotos, nuestro refugio con Vicky y Daniel, y hasta un detalle de moda: Vicky no encontró zapatos que hicieran pareja. ¡Qué pena llegar uno al refugio con dos zapatos distintos!

Vicky en nuestro closet-refugio
Vicky y Daniel probando si cabemos en el closet, con todo y computador
... y los zapatos no hacen pareja

3. Otra idea fija durante toda la noche fue el hermoso poema de Serrat, Irene:

Irene tiende sus trapos al sol prestando misterios a la siesta de bragas comprometedoras y sábanas alcahuetas… Irene tiende el alma en el balcón y el viento, indiscreto, la explora resucitando formas gorditas y habladoras… Irene, columpiándose en los alambres, Irene, convidándome a conocerla, emplazándome, no comprendo cómo puede usted pasar y no verla Irene tiende sus trapos al sol y algo en mi se aroma y despereza, jugando a las adivinanzas y a los rompecabezas

Supongo que la mente trabaja de extrañas maneras, pues todo este tiempo resonó en mi como la banda sonora de mi propio Twister.

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© 2019 Carlos Echeverri

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