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Merthiolate para el alma

Updated: Oct 29, 2024

Si un día cualquiera te sintieras solo o perdido; si perdieras la fe en ti, en la humanidad, o en Dios; si sintieras que la injusticia, los problemas y dificultades y la vida misma te vencieron, piensa, primero que todo, que no estás solo, pues todos hemos sentido semejante peso alguna vez. En segundo lugar, abre el botiquín de emergencia que es el video debajo de este párrafo, siéntate por un momento, y deja fluir esta música. Es maravillosamente curativa si te dejas llevar por ella:



Viejo frasco de Merthiolate, tal y como lo recuerdo, nebuloso en mi memoria, con su gotero medio cansado de retornar a su forma natural, y el consabido reguero que se extendía hasta la etiqueta.

Es como cuando éramos niños y después de caer montando en bicicleta llegábamos llorando a casa a pedir una cura para el orgullo y para la piel heridos, y alguien sacaba del baño ese viejo botiquín blanco de madera que al abrirse emanaba un olor a ciento veintitrés diferentes remedios mezclados, de donde saldría la solución que tanto necesitábamos. Entre todas las cajas, potes y tubos de ungüento siempre había un viejo frasco con Merthiolate, con todo y gotero de caucho negro y un parche del líquido que contenía, ya reseco, pegado del vidrio y de la etiqueta casi desecha por el tiempo y los regueros de curaciones anteriores, propias y ajenas. Sabíamos que ardería (ay, ¡si lo sabíamos!), y por eso le temíamos, pero al mismo tiempo lo necesitábamos, quizás no tanto por sus efectos biológicos, sino por la demostración de afecto de quien nos estaba curando... "sana que sana, colita rana..." con un tono conciliador, y unos soplidos mágicos, y un abrazo... ¿Recuerdas? ¡Esta música huele, canta, arde, abraza, y cura! ¡Gracias Maestro Morricone!

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© 2019 Carlos Echeverri

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