top of page

La reconozco cuando la veo/oigo

Updated: Oct 23, 2024

Hace como cincuenta años, cuando Potter Stewart, que en aquel entonces era miembro de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos enfrentó el reto de definir pornografía, reconoció la vaguedad del término y en vez de intentar delimitarla decidió simplemente decir que "la reconocía cuando la veía". Con la música clásica pasa algo parecido: resulta difícil precisarla en términos de tiempo y lugar, y aun como estilo o género musical... ¡y sin embargo la reconocemos en cuanto la oímos! Resulta curioso que identifiquemos una pieza musical como clásica al oírla aunque la difusión del genero a través de los medios masivos sea tan limitada. Basta mirar el número de conciertos, radiodifusoras y grabaciones de música clásica y compararlo con el total de la oferta musical actual. He aquí algunos números: según statista, en 2012 se vendieron más de 102 millones de álbumes de música rock, y 7.5 millones de álbumes de música clásica. Los nuevos medios de difusión (descargas de tiendas virtuales y streaming tan populares por esto días) tampoco están orientados, en general, hacia la música clásica. Es frecuente que las obras estén clasificadas incorrectamente, que los catálogos sean incompletos, o simplemente que sea  difícil encontrar la pieza deseada: la versión de Spotify para los Estados Unidos, por ejemplo, incluye una sección de música clásica, y en ella, la lista más popular hoy es Epic Classical, con 250.135 seguidores. En contraste, la lista de música country Hot Country tiene 1'984.309 seguidores, y la lista más popular de música pop, Today's Top Hits, tiene 6'708.406! En el mismo servicio, Ludwig Van Beethoven tiene 384.939 seguidores, mientras que Justin Bieber tiene 4'183.298 (insertar un suspiro aquí). Para hacer más grave la situación, las obras están a veces catalogadas por autor, a veces por alguno de sus interpretes, o por directores, o por ninguna de estás opciones... y eso sin volver a traer a la discusión el asunto de que considerar música clásica y que no. Hoy no haré comentarios sobre la calidad de la música de Beethoven y la de Justin Bieber. Solo diré que hay que hacer más para salvar el legado de la música clásica, y que hay tres fuentes de esperanza en este sentido:

medici.tv

medici.tv

medici.tv es un servicio de suscripción de video en línea dedicado a la música clásica cuidadosamente curado que incluye grabaciones de video algunos de los mejores conciertos y festivales más prestigiosos del mundo, incluyendo ballet y operas y documentales y material educativo de primer orden. El catálogo se actualiza frecuentemente, y mantiene algunas grabaciones de archivo que bien pueden considerarse incunables. La calidad de audio y video es excelente, y puede usarse desde televisores inteligentes (¿existe tal cosa?), computadores, tabletas y teléfonos inteligentes (¿cómo? ¿existe tal cosa?). medici.tv vale cada peso pagado por la suscripción. Además, en este momento están en promoción: 40% de descuento; sí, estoy promoviendo este servicio, pero no por intereses económicos ¡es porque la música clásica se lo merece!

PBS - Public Broadcasting Service

pbs

PBS, El canal público estadounidense por excelencia está lleno de programas culturales, incluyendo perfiles y conciertos. ¿Un programa recomendado? Great Performances, advirtiendo que no solo programa música clásica.  

Classic Arts Showcase

Classic Arts Showcase

Este canal de televisión, que generalmente es una ñapa en el emparrillado de los paquetes que ofrece la televisión por cable o la televisión satelital, es una joya que muestra videos cortos de las diferentes artes, incluyendo música clásica, opera y ballet. También ofrece su programación en línea en http://www.classicartsshowcase.org/. Estas tres recomendaciones incluyen música clásica, pero no se limitan a ella, porque sus límites son imprecisos... lo que me trae de vuelta al Juez Stewart y la pornografía. Es que a la música clásica

también

sea la reconoce cuando se la oye ¿o no?

Comments


Contact

Thanks for submitting!

© 2019 Carlos Echeverri

bottom of page