Tenía quince años
- carlos21490
- Nov 23, 2013
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Updated: Nov 1, 2024
En realidad, no. No tenía quince, sino diez y seis o diez y siete, pero es lo mismo. Igual, estaba todavía en el Cervantes, y como en la memorable canción de Serrat de la que me robo el título de esta nota, ‘no sabía más’.
Ya había oído Poetas Andaluces de Ahora, de Aguaviva en radio, pero no conocía nada más de ellos. No sabía de la transición española, mucho menos del final del franquismo, ni de la ideología de los artistas del disco o los poetas citados y participantes. Ya lo digo: simplemente no sabía más que aquello de
... y cuando cantan
parece que están solos,
parece que están solos,
solos..
Y me gustaba como sonaba, así que cuando ví el LP en el almacén de Discos Cuca, me lo compré. (Un paréntesis para aclarar, y disfrutar del recuerdo: sí. el almacén se llamaba Cuca, y quedaba en la Carrera 15 con Calle 86. Lo manejaba Doña Ceci, a la que culpo en alguna medida de mi pasión por la música. Cierro paréntesis). Bien raro fue el impulso, porque normalmente me tomaba mi buen tiempo antes de comprar cualquier disco, en parte porque reunir la plata no era fácil y la inversión tenía que ser muy bien pensada, y en parte porque generalmente las buenas opciones musicales eran tantas, que la decisión se hacía difícil. Pero por alguna razón, esa vez lo compré apenas lo ví.
Cuando llegué a la casa, lo puse y recuerdo que la primera frustración fue que Poetas Andaluces estaba separado en tres partes a lo largo del disco. La segunda, que de la mayor parte de las canciones no entendía mayor cosa. Sin embargo, el último corte del lado A, Ni yo tampoco entiendo, me gustó desde la primera vez que lo oí. Ahora me gusta más.
Pero, de oírlo, el disco fue calando. Pronto, aprecié de manera especial Ardían los Yunques, que la primera vez ni siquiera terminé de escuchar… y a todas las demás.
Es una lástima que ese, como todos los demás discos que tenía, se me quedaran en el pasado… y en Colombia.
Esta noche, no sé bien porque, ese pasado particular tocó a la puerta y lo dejé entrar. Lo alimenté, recordando tantos y tantos detalles mientras oía aquella música… y para ayudar, claro, una copa de vino, y una o dos búsquedas en internet.
Encontré a los Poetas Andaluces de Ahora, como no, pero mejor aún, me encontré también con muchas otras joyas de Aguaviva mucho menos conocidas. Aquí van, con su permiso, Ni yo tampoco entiendo, y Ardían los yunques. ¡salú!
Ni yo tampoco entiendo (Rafael Ballesteros)
Ni yo tampoco entiendo si se me abre el grifo y sale una bala tras otra bala, si abro la puerta y se nos entra el fusilado y cierro y se me queda fuera el dedo, si unto amor en el labio entreabierto y nada, si miro el muro y todavía distingo los boquetes.
Tampoco entenderé el tiro de gracia, El tema 83, la democracia, el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, las hambres, el casamiento orgánico.
De este mundo los dos sabemos poco. Y sin embargo estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo.
Aguaviva–Ardían los yunques (J de Loxa)
Desde el fondo del volcán ardían los yunques, esperan, suspiran, cruzados brazos, alguna vez bostezan, aburridos gimen cuando la noche arroja al fuego los fantasmas diurnos, aman, se desesperan, rezan los más viejos por el fin del exilio infernal. Apenas un llanto de niño canta por el aguacolonia de un mar celeste de sol imposible hasta el momento supremo del exterminio.
El elegido se prepara, pañuelo rojo al cuello, su mirada toma un dengue carbón de fragua. Está la corte alrededor, cada lugar y caracol en sitio señalado para el rito.
No hay tiempo que perder. La capitana da la voz que el águila eleva y lleva a la condena del conjuro, los ojos que por doquier se entienden, las manos que los abismos rozan, los pies de Antonio zapateando el polvo.
Algo como un incendio se propaga cuando el grito de las gitanas viejas de los cuatro puntos cardinales de la tierra pide socorro al todopoderoso señor de la zambra y el maleficio.
Pero la danza terrible del elegido continúa


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